EL COLLAGE O LA SUMA EN EL ARTE.

Parece que hoy en día, en un recién estrenado milenio, las técnicas llamadas tradicionales están siendo superadas, o más bien arrasadas por las nuevas, (tampoco tan nuevas) tecnologías. De entre las primeras la que más simboliza y representa la disparidad y variedad de pensamiento de la sociedad actual es sin duda el collage.

Hablamos de técnica, de herramienta, de procedimiento pero lo cierto es que el collage entendiendo este en su más amplia extensión de la palabra como toda aquella manifestación que comporte la suma de elementos ha sido elevada a la categoría de lenguaje. No sólo es una manera de pintar ya en desuso sino una mentalidad que se ha extendido a disciplinas como la decoración, la cocina o el urbanismo.

Esta técnica que hoy nos parece anticuada, data de principios del siglo XX con los primeros cuadros en los que Braque y Picasso añadieron papeles y materiales encontrados a sus pinturas alrededor de 1912. Tampoco los collages fotográficos o fotomontajes se quedan atrás, las primeras impresiones por contacto son tan antiguas como la fotografía misma. Cuando hoy en día en una clase hablas de fotomontaje la primera palabra que les viene a la mente es sin duda photoshop. Sin embargo es conveniente recordar que ya en el siglo pasado (me refiero al siglo XX) un artista valenciano como Joseph Renau recortaba fotos y las pegaba con total naturalidad en sus carteles y fotomontajes.

El término collage es el tronco de un árbol genealógico en el que participan técnicas como el ya mencionado fotomontaje, collagraph*, decollages, copy-Art, ready-made, electrografía y en general toda aquella obra descalificada en la que se superpongan estilos, materiales y elementos desiguales. Pero lo brillante, el gran descubrimiento de la técnica del collage es que permite unir elementos muy dispares en su forma, materia y procedencia creándose así una entidad superior de orden estético que los justifica dotándoles de un significado diferente. El collage entendiendo este como una suma de elementos ordenados y compuestos de manera que sean portadores de un significado estético o conceptual conjunto, se extiende a la categoría de lenguaje. No hay más que recordar los magníficos cócteles de estilos artísticos que hacia el Equipo Crónica, la suma de elementos de diferente estética de los murales de Rosenquist o la mezcla maestra de materiales que hace Tapies. Algunos de estos artistas acabaron creando estilos artísticos como el arte pop o el arte póvera por nombrar sólo algunos de ellos.

Si algo hemos constatado en esta sociedad demasiado individualista a veces es la coexistencia y disparidad de pensamientos, ideas, religiones, fuerzas, visiones y misiones del arte. Esto no viene más que a demostrar que siempre es mejor sumar que restar, unir que desunir, componer que descomponer...
Podemos decir para concluir que en el arte y en la vida la suma de elementos no es matemática. Como diría Arheim el todo es mayor que la suma de las partes y el collage es una demostración de ello.

Amparo Berenguer Wieden


*El collagraph es una técnica de grabado consistente en la incorporación de materiales diversos a una matriz de manera que pueden ser estampados. La etimología de la palabra collagraph es: collage (adhesión) y grafía (escritura).

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LA TIPOGRAFÍA O LA FORMA DE LA LETRA.

Una buena tipografía es como una copa de cristal. Tal afirmación de Beatrice Warde reconocida en el mundo de la tipografía pero desconocida para el mundo del arte; resume el comportamiento y la filosofía de la forma que adoptan las letras en un texto, en un diseño, en un libro, en un cartel... y así seguiríamos hasta darnos cuenta de que, queramos o no, nos gusten o no estamos rodeados de letras por todas partes. ¿Quién no conoce eso de con un 6 y un 4 hago la cara de tu retrato, o quién no le ha puesto unos ojos a la letra O. ?
Podríamos definir la tipografía (Tipo- letra y grafos- escritura) como la forma que adoptan las letras para apoyar su significado, es decir como escribimos bien sea en caligrafía, mecánica, rotulada, estampada o digital. Existe el diseñador de letras, tipógrafo y el rotulista, cartelista, publicista, etc... que las aplica. Escoger entre los miles de tipos que existen es una ardua tarea para el diseñador que más bien se convierte en un arte.
Otra cosa es cuando las letras, por sí mismas, se convierten en magníficas obras de arte como en los libros de la vanguardia rusa, en los carteles tipográficos de Hendrik Werkman o Mucha. Algunas pinturas de Jasper Johns, Sonia Delonay... Incluso el purista Mondrian tiene una obra titulada cuadro–poema de 1928 en el que emplea tipografía como elemento integrante de la obra.
La tipografía ha evolucionado mucho desde sus orígenes caligráficos; tradición que aún perdura en los países orientales (China y Japón) en los que es un arte nacional con una tradición milenaria. En occidente pasando por los códices iluminados, la máquina de escribir y el off-set; la escritura sufrió su más profunda transformación con la aparición, allá por el siglo XV, de la imprenta o composición con tipos móviles. Desde entonces hasta ahora hemos seguido más o menos fielmente el patrón impuesto por la imprenta y los medios de impresión. Pero con la aparición del ordenador, la digitalización ha invadido nuestra escritura, diaria, escrita o leída. La tipografía se ha convertido en un juego y en un desafío apasionante y desconocido para muchos.
Por lo que parece y viendo tal riqueza de posibilidades, la letra pasa a ser, para muchos de nosotros amantes de las cosas corrientes y vulgares, un elemento básico, transparente, inocuo pero a veces imprescindible en la obra de arte bien sea arte mayor o arte aplicado. Algo que no le pasó desapercibido a Pablo Neruda. Dice en su bellísima Oda a la tipografía:
Letras, seguid cayendo como precisa lluvia en mi camino.
Letras de todo lo que vive y muere,
Letras de luz, de luna, de silencio, de agua, os amo, y en vosotras recojo no sólo el pensamiento y el combate....

Concluyendo aquellos que tenemos la suerte y la capacidad de leer las imágenes e interpretar las letras, disfrutar con los perfiles de las líneas, los colores y los grosores tenemos ante nosotros un campo ilimitado en el que adentrarnos, el fascinante mundo de las letras y las palabras. Al fin y al cabo percibimos lo que vemos conforme a lo que sabemos y conocemos. Miremos más a nuestro alrededor siempre hay tipos acechando.